Anualmente se producen dos equinoccios, en marzo y septiembre, anunciando el inicio de la primavera en los hemisferios Norte y Sur respectivamente. Estos fenómenos marcan cambios importantes de estación para ambas regiones y traen consigo una gran connotación.
Recientemente se abrió la primavera de forma oficial para el hemisferio Norte con el equinoccio vernal del 2025, el 20 de marzo. Los días comienzan entonces a hacerse más largos dada la inclinación de la Tierra, que provoca una mayor incidencia de la luz solar en estas regiones del planeta.


Gracias a ello hay una explosión de la vegetación que aprovecha esta luz, las temperaturas más cálidas y las lluvias primaverales, resultando en una etapa de alta productividad para el sector agrícola. También se hacen semejantes la duración del día y de la noche, todo esto hasta el solsticio de verano, en junio.
Estas condiciones hacen que aumente la actividad de los animales; las aves migratorias se desplazan hacia las zonas donde comienzan a subir las temperaturas, las larvas de numerosas especies de insectos se desarrollan con la llegada de temperaturas más cálidas incrementando el número individuos en las poblaciones de hexápodos. Con ellos también son mayores los grupos de anfibios al descongelarse lagunas y estanques donde habitan y encontrar una fuente más abundante de alimentos. La llegada de la primavera resulta una etapa donde la vida brota y se muestra en una de sus facetas más hermosas y pintorescas.

A Cuba por ejemplo llegan especies como el Querequeté (Chordeiles minor), a la izquierda y el Pitirre abejero (Tyrannus dominicensis), a la derecha.


Para las personas implica adaptar el ciclo biológico a condiciones diferentes, cada persona según su predisposición genética puede tardar o menos días en aclimatarse y responder mejor ante los nuevos horarios. Algunos pueden experimentar alergias dado al florecimiento de las flores, así como dolores de cabeza y trastornos del sueño; sin embargo para la mayoría representa una etapa donde aumenta la secreción de serotonina, provocando un estado emocional eufórico de mayor felicidad.

Las civilizaciones antiguas estudiaban estos eventos con precisión y los integraban en sus calendarios y arquitectura. La pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá constituye un ejemplo de ello; durante el equinoccio, el juego de luces y sombras proyecta la silueta de una serpiente descendiendo por la escalinata de la pirámide.
Rosalba Delgadillo Torres en su trabajo “El Equinoccio de primavera: mitos y realidades”,
nos habla precisamente sobre cómo este fenómeno natural ha traído en los últimos años un desgaste de las construcciones antiguas en países como México. Producto de creencias que, desde el surgimiento del “New Age” en Estados Unidos en los años ´60, mezclan ideologías orientales con formas populares de protesta contra el gobierno, el público se inclina hacia tendencias que buscan reconectar con la naturaleza. Así, confunden lo que fueran observaciones de antiguas civilizaciones sobre astronomía con eventos mágicos de recarga espiritual, aglomerando a los nuevos creyentes en puntos arqueológicos importantes durante la fecha de los equinoccios.
Fuentes:
Equinoccio de primavera 2025: el inicio de la nueva estación – UNAM Global
Equinoccios: qué son y cuándo ocurren | National Geographic
El Equinoccio de primavera: mitos y realidades.pdf
Llega el equinoccio de primavera: ¿cómo nos afecta psicológicamente el cambio de estación?
Equinoccio de primavera, por Tomás Cortés – Cazawonke – CAZA y SAFARIS